La versatilidad de la plantilla del Leganés y los últimos resultados pepineros (colectivos e individuales de algunos jugadores) son carne para alimentar debates que, en el caso de la delantera, parecía asunto cerrado… aunque ya no lo es tanto. La baja producción ofensiva de Sébastian Haller, fichaje galáctico de los pepineros en el último día del mercado (el club le paga 2,5 millones de un salario bruto de 8 millones de euros), ha generado reflexiones a propósito de la manera como activar a un jugador que llega con fama de ser goleador mundial. Ocurre que, por ahora, Borja Jiménez está apostando para usarlo el jugar con un solo delantero centro, lo que genera, a su vez, un debate alternativo.
El rendimiento individual de Miguel de la Fuente (incluso de Diego García, goleador durante el Villa de Leganés) anima a un análisis comparativo que en término de goles, tiene los mismos resultados: ninguno de los dos ha hecho diana este curso. Sucede que Miguel está más acostumbrado a una mecánica de juego que, con un solo ariete, exige alta presión y una movilidad permanente. Haller, aun siendo un futbolista físico que aprieta también a los contrarios, luce un estilo diferente, algo más estático para, bien jugar como referente en punta o bien para retener la bola y que sean otros los que aprovechen ese estilo.
Ante el Valladolid, en el Villa de Leganés, Miguel no mojó, pero jugando como referencia en punta generó espacios con su movilidad que desde atrás aprovecharon Raba o Diego García. Este último, orillado también a un rol de tercer delantero, demostró de nuevo que luce virtudes interesantes de presión alta y movilidad.

