El zaguero levantó la mano para avisar al banquillo de que su partido había terminado. Lo que más preocupa es que a la hora de retirarse del terreno de juego se ha ido llorando, algo que hace que salten las alarmas. En la jugada anterior el futbolista andaba renqueante, con mucho dolor y un minuto después ha tenido que pedir el cambio entre lágrimas.
A falta de los éxamenes médicos pertinentes, determinar el alcance de la lesión de Luis Pérez no es tarea sencilla. El jugador no ha recibido ningún golpe y ha sufrido una lesión muscular. Está por ver la gravedad de la misma. Podría quedarse en una sobrecarga o, lo más probable por sus lágrimas, una dolencia más grave que le puede alejar de los terrenos de juego varias semanas. Todo depende de los resultados del parte médico y de la evolución de su dolencia.
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La opción más lógica sin haber recibido ninguna información del alcance exacto de la lesiones sería poner al jugador a la venta en el mercado. Lo más normal sería conocer su dolencia exacta en unas 24 horas y si es grave proceder a venderlo.

